Vuelo lineal: el planteamiento, nudo y desenlace

01/01/2008 por: Aviondepapel.com

Los vuelos literarios que circunnavegan el relato clásico funcionan con dos fronteras incrustadas entre el planteamiento (despegue), el nudo (rumbo) y el desenlace (aterrizaje). Bajo esta estructura, el escritor se enfrenta al duro trance de convertir una anécdota en un cuento.

El planteamiento presenta a un personaje en una situación previa de conflicto: ¿Quién es el personaje? ¿Qué le ocurre? ¿Dónde ocurre la acción? ¿Por qué le ocurre?

El nudo desarrolla el conflicto mediante un cambio. Un cuento debe siempre mostrar un conflicto y un cambio explicado mediante acciones: ¿Qué problemas tiene el personaje? ¿A qué obstáculos se enfrenta? ¿Qué sucede para que se produzca el cambio?

El desenlace resuelve el relato hacia una situación diferente a la inicial. Normalmente, desvela las incógnitas anteriores: ¿Cómo logra el personaje superar el conflicto? ¿Lo resuelve o lo asume?

Cada una de estas tres escalas sobre las que surca un vuelo literario deberán tener un giro, un golpe de timón, que se denomina punto de giro argumental (suceso que genera una nueva expectativa). Existirá un punto de giro entre el planteamiento y el nudo, así como otro punto de giro entre el nudo y el desenlace.

La mejor forma de explicar esta estructura clásica es mediante el análisis de un relato. Elegimos, por ejemplo, por su brevedad, La buena conciencia, de Augusto Monterroso, un cuento de apenas cinco párrafos, cuyo andamiaje nos permitirá comprender los dos límites interpuestos entre el planteamiento y el nudo; y entre éste último y el desenlace.

El escritor guatemalteco comienza su narración de esta forma:

“… En el centro de la selva existió hace mucho tiempo una extravagante familia de plantas carnívoras que, con el paso del tiempo, llegaron a adquirir conciencia de su extraña costumbre, principalmente por las constantes murmuraciones que el buen Céfiro les traída de todos los rumbos de la ciudad”.

Moterroso continúa e impulsa el relato:

“Sensibles a la crítica, poco a poco fueron cobrando repugnancia a la carne, hasta que llegó el momento en que no sólo la repudiaron en el sentido figurado, o sea el sexual, sino que, por último, se negaron a comerla, asqueadas a tal grado que su simple vista les producía náuseas”.

Incluye una frase lapidaria que antecede al desenlace:

“Entonces decidieron volverse vegetarianas”.

Y finaliza el cuento con este párrafo:

“A partir de ese día se comen únicamente unas a otras y viven tranquilas, olvidadas de su infame pasado”.

Comprobamos que el planteamiento nos presenta los personajes y su conflicto: las plantas carnívoras toman conciencia de su condición debido a las murmuraciones.

El primer punto de giro (“adquirieron conciencia de su extraña costumbre”) deja abierto un suceso o nueva expectativa, que se desarrolla en el nudo: se niegan a comer carne por asco.

Antes del final, el escritor incorpora el segundo punto de giro (deciden volverse vegetarianas), que antecede al cambio descrito en el desenlace (ahora las plantas se comen entre ellas).

Los vuelos literarios pueden ser circulares, inacabados, a cielo abierto o sin rumbo definido, pero esta estructura lineal (planteamiento, nudo y desenlace), delimitada con dos puntos de giro, puede ser muy eficaz antes de intentar mejores acrobacias.

Estructura clásica del relato:

Planteamiento: Personaje, situación y conflicto

Primer punto de giro argumental

Nudo: Desarrollo del conflicto con un cambio en el personaje mediante acciones

Segundo punto de giro argumental

Desenlace: Resolución del conflicto y nueva situación del personaje

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Comentarios

3 respuestas a “Vuelo lineal: el planteamiento, nudo y desenlace”
  1. Muy pertinente, el cuento traído a colación.

  2. Interesante análisis.

  3. Gaby Beiap dice:

    exellent
    my guta

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