Encuentro digital con Ana María Shua: las respuestas a tus preguntas
24/03/2009 por: David González TorresLa escritora argentina Ana María Shua (Buenos Aires, 1951) estuvo con nosotros, con motivo de su visita a España. Realizamos un encuentro digital con la autora de la antología Cazadores de letras. Minificción reunida (Páginas de Espuma,2009). Gracias a todos por enviar las preguntas. Ana María Shua agradece a los lectores que hayan participado en este encuentro y ha dejado aquí sus respuestas.
¿Cómo participar?: En próximos encuentros digitales, puedes enviar tus preguntas desde la fecha de inicio a la fecha de conclusión desde el campo COMENTARIOS. Los autores te responderán a las 18.00 horas del último día del encuentro digital.
Normas de uso: Las preguntas recibidas serán moderadas, seleccionadas y publicadas periódicamente.
La entrevista: Aviondepapel.tv, tu televisión literaria, seleccionará las preguntas más interesantes y se las trasladará a los autores.



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¿Hay algún desencadente en su cabeza que motive la escritura de un relato, algún tipo de click o chispazo mental que le haga ponerse a escribir lo antes posible?
Lamentablemente no soy de esos autores a quienes las ideas los acosan y persiguen. El desencadenante siempre es un acto de voluntad deliberada: me impongo la obligación de escribir. Ani, me digo, te sentás aquí, y no te levantás hasta que no se te ocurra algo. Dentro de esa situación, que puede llegar a ser penosa, el click es posible pero no previsible. A veces, sucede y a veces no, y en ese caso no me queda más remedio que perdonarme. Cuando sucede, es pura felicidad y es muy difícil de explicar.
¿Hay algún escritor cuya influencia se vea claramente reflejada en tu obra?
No estoy segura, dejo la cuestión a los críticos. Pero sí te puedo hablar de autores a los que admiro mucho y he leído con pasión, como mis compatriotas Borges, Bioy Casares, Cortázar, Denevi, los mexicanos Arreola y Monterroso, el francés Henry Michaux, con su Viaje a la Gran Garabaña, y por supuesto Kafka, con esa percepción del absurdo en la realidad cotidiana que nos resulta tan familiar a los argentinos. Seguro que todos ellos fueron grandes influencias.
Nota diferencias entre los lectores de España y de Latinoamérica
Los lectores de España recién están descubriendo el cuento y revalorándolo, a pesar de que han tenido grandes cuentistas en su historia literaria. Aquí, todavía, el cuento se considera casi un ejercicio de escalas con el que un escritor desentumece los dedos antes de emprender una novela. Pero como en este momento hay un muy especial interés, casi una moda de la minificción, no noto diferencias entre los lectores del género de uno y otro lado del océano. Me escriben muchos lectores españoles con el mismo placer y la misma sutileza de lectura que los argentinos.
En tu opinión ” Los cién años…” de Gabriel Garcia Marquéz cambió la literatura latino-americana? Se si en qué?
perdón por mis errores en la ortografia :-((
Sí, en ese momento García Márquez puso todo patas arriba, se inventó una nueva manera de contar. Fue una revolución extraordinaria, maravillosa, y como todas las revoluciones, terminó copada por la burocracia. La mayor parte de los cultores del realismo mágico que cundieron por todo el continente no fueron más que imitadores y le hicieron mucho daño a la literatura latinoamericana. Peor todavía fue el éxito que tuvo en Europa y que llevó a que durante muchos años no se admitieran desde nuestro continente, novelas que no llevaran mujeres voladoras. Fue una peste. Y por culpa de esa peste uno se olvida a veces de lo que significó esa extraordinaria Cien Años de Soledad, que nos cambió la forma de escribir y la forma de leer. Hoy la estética de García Márquez le resulta algo dulzona a las nuevas generaciones, pero hay que ver que, entre otras cosas, los han obligado a leerlo en la escuela, y eso harta.
Dinos el título (o léenos, ya que son breves) algunos de los micros que más te gusten, de los escritos por otro autor y de los escritos por ti
Hay uno de Arreola que me fascina. Y me sirve mucho para ilustrar la teoría del click, esos 20 segundos que necesita un gran micro para llegar plenamente a la comprensión del lector. Dice así:
“La mujer que amé se ha convertido en fantasma.
Yo soy el lugar de las apariciones”
Y aquí va uno mío que quizás no sea el mejor pero es el más cortito:
“¡Huyamos! Los cazadores de letras est-n aq—“
Hola. Quisera saber escritores que marcan las tendencias actuales en cuentos y novelas. Gracias.
Son tantísimos que no podría mencionarlos a todos. Y necesitaría saber si estamos hablando de Argentina, América Latina, España, o el mundo entero. Pero digamos que en literatura siempre hay una combinación de tradición y ruptura y en el mundo literario actual esa coexistencia persiste igual que siempre, un arco que va, digamos, entre Ian McEwan y Vila-Matas, con horrores y maravillas en todos los sectores. ¡A esta altura de mi vida, ya no quiero elegir entre Góngora y Quevedo!
¿De qué depende que escribas un género u otro?
Depende de un acto de voluntad, como toda mi escritura. Hasta cierto punto, si te voy a hacer sincera. Pero nunca me ha sucedido empezar con una minificción y que se me convierta en un cuento, o que un cuento se convierta sin quererlo en novela. Antes de sentarme a escribir, ya sé con qué género estoy dispuesta a lidiar, y eso no se modifica. Sin embargo, hay muchas cuestiones que no controlo ni la mitad de lo que querría. Por ejemplo, pasaron diez años entre mi cuarta novela y la quinta, y ojalá hubiera podido escribir otra en el medio. Por ejemplo, un libro de minificciones me lleva varios años y necesito un largo descanso (de varios años también) para poder empezar otro que sea distinto. Los libros de minificciones se me van terminando por sí mismo, se me va secando el pozo, poco a poco disminuye la pesca, y llega un momento en que ya no puedo seguir sin plagiarme a mí misma. Entonces necesito un largo descanso que me permita cambiar un poco, tener otras lecturas, otras experiencias, ser un poquito aunque sea una persona diferente para poder escribir textos diferentes de los anteriores.
¿Es imprescindible el paso del escritor latinoamericano por la industria editorial española para que ser conocido en el resto de América?
Es absolutamente imprescindible. Los lazos culturales en nuestros países están cortados. Las grandes editoriales internacionales instaladas en América Latina publican en cada país a los escritores locales, pero no los llevan a otros países del continente, salvo quizás a alguno limítrofe. Para que a un escritor argentino lo lean en Colombia (y viceversa) tiene que publicar en Madrid. Los argentinos recordamos con nostalgia tanguera los años sesenta, en que los canales de distribución en América Latina pasaban obligadamente por Buenos Aires. Sudamericana en Argentina y Seix Barral en España fueron las editoriales del boom, pero la distribución se hacía siempre desde Buenos Aires. ¡Por supuesto, eso nos parece de lo más justo y normal!
Tuve el placer de leer ‘Planeta miedo’, pero con lo que más disfruto es con sus relatos más breves -sobre todo los hiperbreves-, que he podido leer en antologías y por internet. ¿Qué le apasiona más, como escritora, de esta forma narrativa y qué cree que la hace tan fascinante para los lectores?
Muchas gracias por su atención.
Qué bueno que te haya gustado Planeta Miedo. Bueno, ahora también podés leer mis minis en los libros publicados en España, “Temporada de fantasmas” y ahora también mis minis completas en “Cazadores de Letras”.
Yo tengo una tendencia personal a la brevedad y la síntesis, y me apasiona la extrema concentración del significado que se da en las minificciones. Pero además es un género que juego mucho con los conocimientos de lector, y también allí hay un placer, una cierta emoción intelectual en ese sentirse capaz de completar un significado que no es obvio para cualquiera. Las minis son textos de significado evanescente, son translúcidas, como medusas del sentido, y saltan por encima de las convenciones de la cultura para mostrar un atisbo del mundo no creado, un atisbo del caos previo al lenguaje. En ese sentido se tocan con la poesía, y son paradójicas hasta la maravilla, usan la palabra para decir lo que no hay palabras para decir.