Las mujeres más seductoras de la historia

02/12/2009 por: Aviondepapel.tv

avagardner

Si tuviéramos que nombrar las mujeres más seductoras de la historia, la enumeración sería casi enciclopédica. Si nos arrimáramos a una clasificación temática, quizás podríamos acotarlo al cine –el arte ganador del siglo XX- o la política y a la cultura –las disciplinas perennes en los tratados de Historia-. No cejen en su empeño, la lista ya está compilada.

La periodista y escritora Vis Molina publica “Seductoras, vidas y logros” (Península, 2009), un libro que se acerca a ese rincón biográfico más seductor de las mujeres más arraigadas en el imaginario masculino.

Este libro establece una especie de ranking de seducción femenino presentado como pequeños perfiles o microbiografías. La recopilación ensalza el carisma seductor de sus protagonistas, narrados desde las anécdotas, leyendas urbanas o testimonios autobiográficos que las han convertido en mitos.

(Un ejemplo: El pelo del pubis de Ava Gardner se subastaba en un hospital de Madrid en el que ingresó por un cólico tras su romance con el torero Luis Miguel Dominguín).

Molina estructura su libro en cuatro partes temáticas: cine, intelectualidad, política y aristocracia. Así, brillan las estrellas cinematográficas de Bette Daves, Ava Gardner, Grace Kelly, Katharine Hepburn, Sofía Loren, Marilyn Monroe, Brigitte Bardot, Greta Garbo o Elizabeth Taylor.

Si avanzamos en las páginas de “Seductoras, vidas y logros”, las féminas más seductoras de la intelectualidad serían, según su autora, la poetisa Ana Akhmatova (novia de Modigliani), la modista Gabrielle Coco Chanel, la coleccionista de arte moderno Peggy Guggenheim, la musa Gala Éluard Dalí, la espía Margaretha Geertruida Zelle (más conocida por Mata Hari), las escritoras Sidonie Colette, Luisa Salomé y Susan Sontang, la cantante de ópera Maria Callas o, ya en España, la cineasta Pilar Miró.

En un contexto más público, las mujeres con más “armas de seducción masiva” dentro de la política, serían Jacqueline Bouvier Kennedy Onassis, Evita Perón, Carmen Díez de Rivera o más reciente en el tiempo la artista Carla Bruni, la ministra de Justicia francesa Rachida Dati o la esposa del presidente de Estados Unidos Michelle Obama. En el ámbito aristocrático, Molina también describe las microbiografías de seducción de Diana de Gales o Carolina de Mónaco.

“La pena es que en nuestra sociedad ha triunfado lo sexual y esto ha influido en un interés decreciente hacia la seducción”, narra Vis Molina en su capítulo introductorio.

Para la autora, el carisma seductor femenino va mucho más allá de la persuasión y de esa mescolanza de estrategia y animalidad que logra que a una mujer se la mire, escuche y admire. Tiene que ver, como decía Jean Baudrillard, con algo más intangible: la ausencia.

Muestra de ello es la anécdota que narra de Ava Gardner cuando se topa con Bette Daves en el hotel Hilton de Madrid. El diálogo entre las dos actrices fue el siguiente:

- Señorita Daves, soy Ava Gardner y soy una gran admiradora suya.

- Claro que lo eres, querida, claro que lo eres- dijo Daves.

Bette Daves siguió su camino con paso majestuoso, mientras Gardner pensaba: “Eso sí que es una estrella”.

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