Cinco novelas para comprender la dañada Europa
05/01/2010 por: David González TorresCon la certeza de que España preside la Unión Europea (UE) y recién nombrado Herman Van Rompuy como presidente permanente de la UE, habría que rebuscar en la literatura algunas de aquellas novelas que nos ayuden a comprender de qué Europa venimos los ciudadanos de los 27 países miembros.
No en vano, una novela retrata personajes, peripecias y conflictos, pero también espacios conocidos. No hablamos de lugares comunes, sino de ese sentimiento de identificación que recoge el lector en la ficción cuando se adentra en zonas históricas -o metafóricas- circunvecinas.
Por tanto, he aquí un listado -finito y subjetivo- de cinco novelas que describen, en género novelesco, los acontecimientos clave de un Viejo Continente ahora embargado en una crisis de identidad común, que se suma a otra crisis, la económica.
“Las aventuras del valeroso soldado Schwejk”, de Jaroslav Hasek.
Es un clásico de la literatura checa. Novela que se inicia el 28 de junio de 1914, fecha del asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria en Sarajevo. Estalla la Primera Guerra Mundial y comienzan así las cómicas peripecias del Schwejk, cuando lo reclutan en el ejército Austro-Húngaro. Esta sátira sobre la inutilidad de la guerra narra el extraño comportamiento de este peculiar soldado checo y su histriónica manera de atender las órdenes de sus superiores, entre la sabiduría o la estupidez. Las aventuras de Schwejk –que nunca llega al campo de batalla- son todo un alegato antibelicista. Nada mejor que el humor para emitir un mensaje de paz.
Hotel Savoy, de Joseph Roth.-
Esta novela narra el éxodo de Gabriel Dan, un joven judío vienés, prisionero durante tres años en el Este de Europa durante la Primera Guerra Mundial. En su tránsito o regreso a casa, se hospedará en el Hotel Savoy, territorio fronterizo y metafórico que es algo así como un sutil purgatorio, si París fuera geográficamente la tierra prometida. El Savoy es un extraño establecimiento donde sus huéspedes son trasladados a las habitaciones de las plantas superiores del hotel, según se empobrecen, hasta que, finalmente, les llega la muerte en la más plena miseria. Una crítica audaz de Roth a las confesiones judía y cristiana de entreguerras.
“El tambor de hojalata”, de Günter Grass
Escrita por el premio Nobel de Literatura y autor alemán Günter Grass, esta fábula relata los recuerdos de Óscar Matzerath vertidos desde su internamiento en un siquiátrico a los 29 años. Óscar, natal de Danzing, ciudad bisagra en la detonación de la Segunda Guerra Mundial, es un niño que el día de su tercer cumpleaños decide no crecer. Su obsesión es tocar un pequeño tambor de hojalata que aporrea continuamente, mientras demuestra unas extrañas habilidades, como las de romper cristales a gritos. Crítica mordaz de una etapa dramática en Europa, ésta es una de las obras maestras de la literatura contemporánea.
“Los hermanos”, de Brigitte Reimann
La escritora Brigitte Reimann fue una de esas autoras talentosas de la época de la posguerra en la República Democrática Alemana (RDA). Murió joven, dejó obra inconclusa y muchos seguidores. “Los hermanos” es la respuesta en ficción de una experiencia vivida en sus propias carnes justo después de la derrota del nazismo y la desestructuración de Alemania en dos países frontera. La historia está contada por Betsy, joven obrera y pintora de 24 años, que intenta evitar el éxodo de su adorado hermano Ulrich hacia la Alemania Occidental. Casi se palpa la autobiografía de Reimman en esta novela publicada justo después de que el régimen comunista levantase el Muro de Berlín, en plena Guerra Fría y advenimiento de la totalitaria Stasi.
“Territorio Comanche”, de Arturo Pérez-Reverte
Hay otras novelas mucho mejores sobre la guerra de los Balcanes; pero en “Territorio Comanche”, Arturo Pérez-Reverte reporta su particular catarsis del conflicto bélico europeo más propincuo en el tiempo. Ajena a la autobiografía, si es verdad que Reverte narra la tensión de dos corresponsales de guerra de TVE -la novela está dedicada al cámara y colega José Luis Márquez-, mientras cubren la detonación del puente de Bijelo Polje por parte del ejército croata. Esta novela retrata las miserias de una de las primeras guerras mediáticas europeas y también las excentricidades de los corresponsales que la cubren, con aleatorios saltos en el tiempo en que experiencias y recuerdos se entrelazan.
En fin, este es un quinteto de títulos novelescos que bien podrían preceder a una lista mucho más amplia, aquella que enuncie y multiplique otros cinco títulos, otros diez, otros veinte…
Incluiríamos dentro de un posterior listado “El Hospital de la transfiguración”, de Stanislaw Lem; “Las benévolas”, de Jonathan Littell; “La Ofensa”, de Ricardo Menéndez Salmón; “Las habitaciones de atrás” (primer título de “El diario de Ana Frank”), de Ana Frank; “Archipiélago Gulag”, de Aleksandr Solzhenitsyn o “Bajo el nombre de Norma”, de Brigitte Burmeister, por citar algunas más.
Que el lector elija o complete esta larga enumeración. No olvidemos que las listas suelen ser finitas, aunque, bien es cierto que, en algunos casos, también llegan a pronunciarse interminables.


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