El microcuento busca en el e-book el éxito que le niega el papel

por: David González Torres

Daniel Sánchez Bonet, autor de un microrrelato editado en formato e-book

El trayecto que va desde la estación de Metro de Sol a Atocha dura menos de cinco minutos. Es el tiempo exacto que cualquier viajero podría leer en su teléfono móvil o su tableta un microrrelato de menos de cuatro líneas. Comienza así: “Me pasé toda la vida buscando una mujer perfecta que sólo existía en mi cabeza”.

Es un extracto del microcuento 45 años después, de Daniel Sánchez Bonet (en la foto), que edita en formato e-book la editorial Intangible. Su catálogo es exclusivamente digital, en formato e-Pub, con títulos inéditos, y muy centrado en este género literario ultrabreve.

“Creemos que existe un buen maridaje entre los smartphones y el tiempo. Muchos lectores consultan su teléfono para leer durante la comida, en un trayecto en Metro, autobús o tren. Hay una franja de lectores compulsivos que tienen poco tiempo libre, pero consultan frecuentemente su móvil“, explica Aharon Quincoces, editor de la Editorial Intangible.

La editorial valenciana pretende sacar a la luz en noviembre otros 10 nuevos microcuentos para su catálogo en formato e-book, bajo una colección –Colección 5 minutos– que resume su filosofía. El sello cuenta ya con escritores como Marco Vasconcellos, Sergio Selma, Consuelo Giménez, Jesús Gascón y el propio Daniel Sánchez Bonet.

“No somos muy puristas. Nuestros e-books son microrrelatos de entre cuatro y 10 líneas, aunque tengamos en catálogo cuentos de hasta tres páginas de extensión”, añade Aharon Quincoces.

Así, Intangible vende desde su propia página web estos microe-books a precios que rondan desde los 0,3, 0,50 y 0,99 euros. Los escritores tienen un contrato similar a los ilustradores de cómic digitales; es decir, sus royalties por derechos de autor van del 20% al 30% de las ventas.

Esta iniciativa editorial parece algo disruptiva para un género, la literatura breve, que cuenta con un mercado casi inexistente para los e-books y bastante marginal en el mundo de papel. Las grandes editoriales dicen que el microrrelato, como la poesía, no vende porque lo que quieren los lectores son novelas.

Sin embargo, existe un dato que quizás, visto ahora en la distancia corta, pueda suponer un aliciente para editoriales que apuesten por microcuentistas, cuentistas o poetas. El 39,7% de los españoles carece de hábito de lectura de libros por “razones de salud”, falta “de interés” o bien -he aquí una de las posibles oportunidades- por “escaso tiempo libre”, según cifras de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE).

“Existen personas que nunca leerían Guerra y Paz, pero sí un contenido nuevo, breve, de alto valor literario y que conlleve poco tiempo de lectura”, sugiere Quincoces. De la misma opinión es Javier Celaya, fundador de Dosdoce.com, quien cree que se está produciendo “un renacimiento” del relato y la narrativa corta para un nuevo segmento de lectores.

Internet está transformando tanto el hábito de lectura como las formas de creación literaria. Twitter, por ejemplo, está modificando la manera de escribir: intensa y sintética. Carecemos, cada vez más, de tiempo libre; y somos, digamos, más personas multitarea”, añade Celaya.

Así, los tiempos de lectura se acortan o se prolongan a la mínima expresión: los cinco minutos del trayecto en llegar de una estación de Metro a nuestro destino, lo que dura un café sin compañía o los 15 minutos de un menú de comida rápida.

No en vano, muchas editoriales extranjeras de contenidos digitales ya apuestan no tanto por el género en sí (poesía, haikus, relato, etc), sino por lo que se denomina “lectura fragmentada”: obras literarias breves o bien por extensas pero de consumo por fragmentos.

“Amazon y su Kindle Single (formato corto de e-books), o la editorial O´Reilly ya venden contenido digital fragmentado. Es un contenido que triunfa para tabletas y móviles, por ejemplo, en Japón, país que ve como las novelas por entregas llegan a los usuarios por capítulos a su móvil, como hacían antes aquellos periódicos del siglo XIX con los folletines”, finaliza Celaya.

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Comentarios

2 respuestas a “El microcuento busca en el e-book el éxito que le niega el papel”
  1. Los microrrelatos funcionan con lectores que no les agrada leer extensas obras.

  2. Isa Torres dice:

    JAJJAJAJA

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