Los bares que hicieron historia en el cine

19/01/2012 por: Julio Vallejo

Fotograma de Casablanca

El escritor y bloguero Jesús Lens repasa en Café-Bar Cinema algunos de los locales más curiosos de la historia del séptimo arte y la televisión. Desde el Rick’s Café Americain de Casablanca al puesto callejero de fideos de Blade Runner, la pantalla ha mostrado una amplia gama de estos lugares públicos donde comer, beber, ligar o morir.

“De todos los cafés y locales del mundo, ella aparece en el mío”. Son las palabras que Rick, encarnado por un magnífico Humphrey Bogart, pronuncia durante una de las escenas culminantes de Casablanca, el clásico de Michael Curtiz. El protagonista lamenta así el instante en el que Ilsa, la mujer de su vida, entró en el local que regentaba, el Rick’s Cafe Americain.

Es sólo uno de los momentos cumbre de la historia del cine que ocurre en bares, clubes o restaurantes. El escritor Jesús Lens recopila algunos de los más famosos en Café-Bar Cinema, un volumen que demuestra que los garitos donde se puede comer, beber, conversar o ligar, de manera pública, tienen su rincón reservado dentro de la historia del séptimo arte y la televisión.

No todos, eso sí, tienen la clase del regentado por Bogart. Algunos son algo más macarras, como La teta enroscada de Abierto al amanecer. No obstante, como nos sugiere Lens, ¿a quién no le gustaría disfrutar de unos Cuervo Reposado con George Clooney mientras Salma Hayek baila en la barra? Eso sí, hay que tener un dato en cuenta: la mayoría de la clientela son vampiros y seguramente quieran beber tu sangre después del espectáculo.

Bastante menos sexy y mucho más deprimente resulta el puesto callejero donde Harrison Ford come fideos en Blade Runner. Como nos recuerda Café-Bar Cinema, es el año 2019, diluvia, la ciudad de Los Ángeles no parece el mejor lugar para vivir y Dick Deckard va a recibir una nada agradable misión.

Al hablar de ciencia-ficción, Lens tampoco olvida hablar del bar más famoso de la historia del género: la cantina de Mos Eisley en La guerra de las Galaxias. Luke Skywalker y Obi-Wan Kenobi entran en este curioso antro en busca de un piloto, y allí se encontrarán con Hans Solo y Chewbacca, dos personajes esenciales para la saga galáctica.

De paso, los fans de la franquicias tienen la oportunidad de conocer a seres verdaderamente curiosos que responden a nombres tan exóticos como Momaw Nadon, Takeel, Kabe, Muftak, Kitik Keed’kak, Melas, Ketwol, Myoo, Feltipern Trevagg, Labria, Nabrum Leids, Bo-Shek, Djas Puhr, Dr. Evazan o Ponda Baba, entre otros.

Sin embargo, si hay un género que ha convertido el bar en un lugar casi ineludible es el western. Lens nos recuerda como algunos de los momentos más recordados de este tipo de cintas han tenido lugar en los míticos saloons.

Los fans del cine clásico recordarán, por ejemplo, como un borracho Dean Martin recuperaba una moneda de la escupidera de uno de estos garitos en Río Bravo, una de las obras maestras de Howard Hawks. Más recientemente, otro saloon, el de Big Whiskey, se convertía en el eje sobre el que gira gran parte de la trama de Sin perdón, uno de los últimos clásicos de las películas de cowboys.

Allí trabajan las prostitutas que le encargan a Clint Eastwood, un antiguo pistolero que ha vuelto a las andadas para conseguir dinero, la difícil tarea de matar a los hombres que cortaron la cara de una de ellas.

Es sólo un ejemplo más de la relevancia que los bares, cafés y clubes tienen en la historia del cine y la televisión. Una importancia que Jesús Lens resume en las más de 450 páginas de Café-Bar Cinema, un libro que se degusta con el mismo placer que un buen vaso de whisky.

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