La Feria del Libro resucita gracias al `overbooking´ de escritores

por: David González Torres

Un maratón ininterrumpido de firmas de escritores durante 17 días y un inesperado aluvión de público son dos de los motivos por los que la Feria del Libro de Madrid renace de sus cenizas y sortea por primera vez en dos años la crisis. Pero no son las únicas razones de este éxito; también el mensaje de optimismo de la organización: no es lo mismo que te inviten a una fiesta que a un funeral.  

Colas de lectores en la Feria del Libro de Madrid 2013 | Foto Coveritmedia

A las 12 de la mañana de un sábado, en el interior de la minúscula caseta de una librería especializada, tres escritores –uno incluso sentado sobre una pila de libros- y dos libreras pugnaban por respirar sin chocar los unos contra los otros.

Como si fuera el camarote de los hermanos Marx, los tres autores firmaban compulsivamente sus ejemplares. Afuera, una cola de lectores esperaban el autógrafo bajo la solana.

Esta escena describe los motivos por los cuales los libreros y los editores clausuran la Feria del Libro de Madrid 2013 con una sonrisa que les cruza la cara de oreja a oreja.

Los datos oficiales de la Feria indican que las ventas han subido el 9,2%, respecto a la edición anterior, con más de 300.000 bolsas de papel despachadas –el nuevo indicador de la organización de este año- y más de 3.600 firmas anunciadas por megafonía. Las cajas registradores facturaron un total de 7,1 millones de euros.

El overbooking de escritores y lectores de esta 72ª edición ha resucitado un modelo de Feria que, a priori, con la actual crisis, parecía moribundo.

El cuadrilátero frente a la caseta de la organización es el mejor sitio para una librería en la Feria del Libro de Madrid 2013 | Foto: Coveritmedia

El cuadrilátero frente a la caseta de la organización es el mejor sitio para una librería en la Feria del Libro de Madrid 2013 | Foto: Coveritmedia

El primer fin de semana, muchos libreros anunciaban con la boca pequeña que habían hecho más caja que en toda la Feria anterior. Una editorial de primera línea, además, daba un dato: en el arranque, habían facturado un 20% más que los 17 días de 2012.

Sin embargo, parece que una serie de factores se concatenaron esta edición para dar oxígeno a un modelo de Feria que estaba en la UVI desde las dos últimas ediciones.

Primero, nunca había habido tal compromiso por parte de los escritores con sus editoriales y las librerías. Escritores novatos, los clásicos de la Feria y los autores superventas emprendieron un maratón que comenzó el día 31 de mayo y acabó este domingo 16 de junio.

En los últimos ocho años, había una media de 2.500 firmas por Feria. Esta edición sumó un ejército de escritores con las correspondientes y mencionadas 3.600 firmas, en jornadas de mañana, tarde e incluso noche con el resto de casetas cerradas. Todos estos autógrafos se repartieron entre los 457 expositores; es decir, casi ocho autores por caseta durante dos semanas y dos días. Overbooking en toda regla.

“Hemos intentado que los escritores top, citados en sábado y domingo, también acudieran a firmar de lunes a jueves. Queríamos trasladar el formato de fin de semana a un miércoles, por ejemplo”, nos explicó Teodoro Sacristán, director de la Feria del Libro.

Así, esta predisposición de los autores se complementó con una avalancha de público que, desde el primer fin de semana, no dejó de acudir al Retiro, incluso los días laborables.

Este año, la Feria arrancó el día 31 de mayo con las nóminas -o la prestación del paro- ya en los bolsillos de los lectores, frente a la edición anterior que debutó el día 21 del mismo mes.

Arturo Pérez-Reverte, Javier Sierra, Almudena Grandes, Elvira Lindo o Albert Espinosa compartieron podio con muchos presentadores de televisión con libro publicado -vende más una cara catódica que la narrativa-.

Que el Retiro fuera un gran plató televisivo en determinadas jornadas, con Jorge Javier Vázquez, Mariló Montero, Frank Cuesta (el de la Jungla), Paz Padilla o Mercedes Milá, hizo que las respectivas cadenas promocionaran gratis la Feria y creara, desde la pequeña pantalla, un efecto llamada.

Además, la soledad de los primeros días de Antonio Muñoz Molina en las casetas mutó en colas de lectores ávidos de un autógrafo cuando al jienense le concedieron el Premio Príncipe de Asturias en plena Feria.

Sin embargo, este overbooking de escritores y lectores puede que no fuera el único bálsamo de Fierabrás de una Feria en franca decadencia en los últimos años.

También puede que haya ayudado -y mucho- el nuevo mensaje optimista de la organización. Después de casi un trienio pronunciando quijotescamente las palabras crisis, caída de ventas, los libreros siempre perdemos o Amazon es nuestro enemigo, ha habido una sorprendente metamorfosis, inversa a la kafkiana.

La Feria comenzó este año con un cartel revelador que defendía el libro como formato y bastión cultural. Y así, la puerta roja en mitad del campo, de Juan Gatti, diseñador de los carteles de Pedro Almodóvar, se abrió al optimismo.

Los responsables de la Feria modificaron desde su comunicación institucional los eslóganes quejumbrosos de los últimos años. Optaron por una sonrisa frente a la boca torcida por la derrota. Y así los libreros han bajado la persiana de las casetas un tanto victoriosos.

Quizás, este haya sido el principal motivo -y no otro- del éxito de la Feria del Libro madrileña. A menudo, no solo es imprescindible reciclarse para sobrevivir, sino también cambiar de actitud.

No es lo mismo que te inviten a una fiesta que a un funeral.

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Comentarios

Una respuesta a “La Feria del Libro resucita gracias al `overbooking´ de escritores”
  1. #Overbooking de escritores en la Feria del libro.

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